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Patrimonio - Arquitectura Popular
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El modelo de la casa típica de Magacela es uno de los más curiosos de la comarca por su morfología arquitectónica característica de las poblaciones serranas. Son viviendas de pequeñas dimensiones, de un piso y raramente de dos alturas, con doblado, planta aleatoria y construidas en mampostería de piedra y cal sin enlucir. En la actualidad la mayoría de ellas se encuentran blanqueadas directamente sobre el paramento original, sin presentar en algunos de sus muros laterales, así como en los traseros, indicios de haber sido encalados.  

Poseen vanos mínimos en puertas y ventanas, presentando incluso cargaderos de madera, y otras, dinteles de piedra granítica con inscripciones religiosas o referentes al año de su construcción.

La cubierta suele ser de bóveda sobre vigas de madera. En las partes más bajas del pueblo, aunque esto podemos aplicarlo a toda la arquitectura popular de Magacela, en las traseras de las viviendas, hacen acto de presencia los corrales de planta irregular, provocando un fuerte desnivel y aterrazamiento. Las casas de abajo, en el llano, mucho más modernas y espaciosas, no cuentan con este problema de pendiente.

En la parte más alta del pueblo vemos algunas viviendas con portadas ojivales decoradas con óvulos y roeles como en la calle Hernán Cortés o la cercana a la ermita de San Antonio, a cuyo análisis dedicaremos especial atención ya que destacan éstas entre todas las puertas de la población, pues además de ser ejemplos de portadas góticas a juzgar por sus características formales, representan una minoría frente a las adinteladas.

En cuanto a los zócalos, tan usuales en las poblaciones de llano, son poco numerosos aquí en Magacela, sustituidos por una “cinta” a modo de estrecha franja marcada o pintada a escaso nivel de suelo.

En las calles Miraflores, Nueva, Pedro de Valdivia y otras de la zona más baja, encontramos unas casas con un modelo constructivo muy curioso, destacando un pasadizo que recorre todo el edificio discurriendo en profundidad para poner en contacto la calle con los corrales de la parte posterior y así salvar la acusada topografía del terreno. El acceso a este curioso pasillo se hace por un angosto vano de entrada situado junto a la puerta principal. De este modo, vemos una solución funcional y un innegable atractivo formal.  

Las chimeneas destacan por su curiosa y atractiva morfología, muy similar a las de otras poblaciones de la comarca. Se construyeron fundamentalmente con ladrillo, material muy utilizado en esta serie de obras. Numerosos ejemplos de éstas podemos ver desde lo más alto de la calle Juan Carlos I, en las traseras de las calles Norte, Hernán Cortés o Bustos.

Por último, es significativo que destaquemos los esgrafiados que muchas construcciones conservan, pues ponen al descubierto la importante renovación de tejidos que se llevó a cabo entre los años 1750 y primeros años del siglo XX.

Dentro de la generalidad de las puertas de las viviendas de Magacela, destacan sobre todo, por ser minoría, las que su estructura no es adintelada. Entre éstas, son de gran interés y valor artístico las labradas con algún motivo decorativo, pues además de su bella factura, nos pueden aportar datos significativos a la hora de establecer la evolución urbana del pueblo.

Como generalidad, el elemento decorativo de la portada de Magacela es por excelencia la bola, muy repetida en todas estas portadas con ornamentación. Son numerosos los ejemplos que encontramos de éstas en la parte más antigua de la población, en las callesHernán CortésNorteJuan Carlos I yPlaza de San Antonio.

Es así, que entre las que aparece este elemento decorativo relacionamos:  calle Hernán Cortés, núm.: 9, Plaza de San Antonio, núm.: 6, calle Norte, núm.: 2 y calle Juan Carlos I, núm.: 9.

Sin duda alguna estamos ante un elemento muy desarrollado en la población, manifestándose un claro gusto por éste no sólo en la arquitectura civil, pues también se repite en la antigua Pila Bautismal de la Parroquial de Santa Ana.

Cronológicamente se viene marcando los años finales del siglo XV como el periodo de tiempo en que prolifera este motivo ornamental, prolongándose incluso hasta principios del siglo XVI y coincidiendo con el reinado de los Reyes Católicos.

Otras puertas de viviendas sin decoración también se desmarcan de la típica adintelada, que bien por uno u otro factor vale la pena mencionar al ser significativas para el análisis de la arquitectura popular, origen, y desarrollo urbano. Tal es el caso de la de la vivienda nº 6 de la calle Norte, la del nº 17 de la calle Hernán Cortés, o la de arco de ladrillo de  la calle Alelías.

Del mismo modo, no podemos pasar por alto, entre otros ejemplos interesantes, algunas portadas en la calle Virgen deGuadalupe de dinteles graníticos decorados con motivos como cruces o franjas simulando estructuras conopiales.  Es en esta calle, en su parte más alta, donde también observamos una curiosa fachada coronada con un blasón de mármol nuevo, y del que hay otro ejemplar en la calle Enrique Ramírez.